Se aproxima ya el encuentro de webcomics que tantas ganas le ha echado el Luis Gantús en promover.
Me toca dar una plática en él y estuve pensando un rato sobré qué es lo que quiero decir, tomando en cuenta que el público a este evento son webcomiqueros activos, gente que ya está produciendo contínuamente historieta en la red. Como muchos sabrán, soy un relativamente recién converso a la idea de regalar mis comics online, pero debo admitir que mi motivación para hacerlo no ha sido meramente altruista. Tengo la intención de algún día vivir de esto. Así mismo, asumo que los otros autores, en alguna parte de sus mentes también quieren eso mismo: Vivir de su trabajo. Idealmente vivir BIEN. Sé de ejemplos previos de gente o empresas que han logrado convertir el modelo de ‘gratis’ en un estandard altamente eficaz y lucrativo. Solo resta ver la historia de Google para ver el poder que dá lo ‘gratis’. Leí los libros de Clay Shirky, Chris Anderson y Seth Godin, y todos demuestran de manera bastante persuasiva de la posibilidad de hacer un negocio viable en la red. Sobre todo si eres una organización pequeña y móvil. Algo tan pequeño como -por ejemplo- un autor de cómics.
Al final del día, y tomando en cuenta todo el potencial que esta nueva interconexión mundial nos ofrece, me es sorprendente ver la increíble resistencia al cambio que tiene en particular nuestro grupo de asíduos al comic e historieta. Seguimos pensando que el internet es un ‘panfleto’ solo que en una pantalla. Seguimos la ‘ruta’ de hace 30 años, fallamos, nos volvemos a levantar y volvemos a intentar EXACTAMENTE LA MISMA RUTA de 30 años que YA SABEMOS no funciona.
La verdad, creo que necesitamos una nueva ruta.
Le llamo ‘ruta’ a falta de otro término mas preciso. Pero me refiero a esto:
Si naces en Estados Unidos, te gustan los comics, pues tu ruta será dibujar mucho, tomar clases, aprender a hacer buen ‘pencilling’ o ‘inking’ o algo así de específico, hacer un buen portafolio (Con todas las reglas de etiqueta y presentación del portafolio), ir a una convención grande, como San Diego, hacer miles de colas mostrar tu trabajo a un editor y tras algunas correcciones -y años- entras. Y ya. Estás dentro. De ahí en adelante tu ruta es solo dibujar el guión.
En Francia es algo similar, nomás añade la necesidad de estudiar ‘graphiste’ en la prepa y cambia San Diego por Angouleme y terminas en tu ruta de ‘dessinateur’.
Similar en Japón, Italia, España. -Con sus diferencias en escala, claro-.
Pero acá… no hay ruta. No realmente. Antes era acoplarte a los sistemas de Ejea, Vid, Novaro o a la línea editorial de algún periódico. Esto es lo que llamo “La vieja ruta”, pero todo eso está completamente deshecho. Curiosamente cuando vamos a convenciones seguimos viendo gente haciendo fanzines que esperan de alguna manera ser ‘descubiertos’ por editoriales que no existen. No hay nadie de ninguna editorial, ni editores, ni agentes buscando talento.
Seguimos formatos vistos en otros países, tratamos de replicar casi como si fueran ‘ritos’ los procesos de otros países (Particularmente EU y Japón), donde hacemos convenciones con gente disfrazada, producimos comics que miden 26×17 centímetros sin tener idea de por qué ese formato es standard en EU y no acá. Hacemos 22 páginas como sin que nadie pregunte…¿Por qué?, Hacemos panfletos. Ashchans. Números “0″ que nunca se convierten en números “1″. Nùmeros “1″ que se quedan ahí. Posters, promoción, y nada de idea real de cómo hacer de esto un ciclo. No me excluyo de estas mañas… la verdad, yo mismo fuí culpable sobre todo en la década de los noventas de correr como pollo sin cabeza al igual que el resto de mis co-religionarios. Llegó un punto dramático en mi vida donde tuve que poner freno, y realmente pensar a donde quería ir.
A esto me refiero un poco con la ‘ruta’: Encontrar nuestro ciclo de produción. Algo que puedas decir que tiene un inicio, continuación y final. Creo que lo puedo articular siguiendo esta fórmula: ”Hago un comic, lo vendo, recupero el costo, me deja algo de ganancia que me permitirá hacer el que sigue. Repito el proceso.”
Esta es la fórmula de todo negocio, sin embargo, después de como 20 años de nada de producción en serio, la idea de que este ciclo es necesario se perdió y la reemplazamos por pensamiendo mágico donde “todo estará bien, de alguna forma”.
No hay una industria, nadie gana dinero realmente de los comics hoy en día. Notamos el interés, llevamos casi ya 20 años de convenciones las cuales se han mantenido de las uñas a base de ‘amor al arte’. El cómic, a falta de ser industria, se ha vuelto una ‘causa’. A estas alturas, todos sentimos la pasiòn por la ‘causa’ y creo que no estamos poniendo atención a la necesidad de hacer este lenguaje algo que nos permita subsistir.
No sé exactamente cual será la ruta. Eso es precisamente lo que me interesa que discutamos los webcomiqueros, sobre todo porque creo que es en esta área donde la solución será encontrada. Por alguno de nosotros. Sé que Maritza Campos ya vive de su webcomic desde hace años. No sé qué tan bien o mal, pero VIVE de eso. Es un ejemplo que quiero seguir y creo firmemente que el día que seamos… no sé. 20, 30 o 50 los webcomiqueros que podamos vivir de esto es el día que oficialmente podremos decir que hay de nuevo una ‘industria’ del comic.
El comic debe dejar de ser una causa, para convertirse en un negocio.
Si no logramos esto no veo futuro para el comic nacional.
Dicho esto, ahora va la pregunta. ¿Cómo es esa ruta? ¿Hay cosas que podamos hacer en conjunto para crear esa idea clara en nuestras cabezas, tan clara como la ruta gringa o la francesa? Tengo curiosidad por saber las opiniones de los colegas en este encuentro de webcomics. Qué opinan Jorge, Maritza, Augusto, Clément (Bueno, de él creo que ya sé), Laura etc. Voy bajo la premisa de creer que TODOS queremos vivir de nuestro trabajo y no estamos realmente pensando en hacerlo por puritito amor al arte por los próximos cincuenta años. O “morir por la cáusa¨.